Si yo pude, tu también puedes

Empecé a fumar con 17 años y estuve conviviendo con mis amigos “Winston y Marlboro” durante casi 15 años. Mi relación, como me imagino que la de todos, fue creciendo poco a pco hasta llegar a consumir más de un paquete diario.

La primera vez que dejé de fumar, fue por una apuesta, que por cierto gane y consistía en DEJAR DE FUMAR MAS TIEMPO QUE LOS OTROS, estuve 9 meses sin encender un cigarrillo, al final en una boda de un familiar se produjo la recaída fue un “parto” horroroso, pues si antes fumaba bastante, después fume mucho más.

Con una segunda paternidad recién estrenada y unos resfriados que me acompañaban durante todo el invierno con una horrible tos seca, que me dejaba la garganta siempre irritada, decidí dejarlo definitivamente, para ello me hice un autoregalo, pues deje de fumar el día de Reyes, eso si a las 24.00.

Para ello me perpetré con toda clase de “ayudas” chicles, caramelos, etc.. Tenía el cajón de la mesa del despacho bien surtida, pero NO llegue a utilizar ninguna de las “ayudas”, el convencimiento de que estaba realizando algo positivo para mi, por mi salud y para mi familia, dejarían de ser fumadores pasivos y encima nos ahorraríamos un montón de dinero, que todo hay que decirlo nos vino muy bien para otras necesidades.

Durante un largo período de tiempo, cerca de 2 años, seguía teniendo a la vista, todos los días, el paquete que “abandoné” el día de Reyes por la noche, hasta que decidí que si no lo había cogido hasta ese momento ya no lo volvería a coger nunca más.

Llevo sin fumar más de 23 años y NO me arrepiento de haberlo dejado, no sólo por el beneficio físico de no fumar sino porque mi decisión fue más fuerte que el la tentación.

Esta claro que SI no pude dejarlo, cualquiera puede hacerlo

Carles Masvidal

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