Puede que haya dejado el tabaco, pero el no lo ha hecho conmigo. 2

Llegaste a de forma apasionada, prohibida y excitante. ¡Solo los “grandes” disfrutaban de la delicatesen de los necios! Aunque tiempo después, al entender que yo me había convertido en un necio y no en un grande, comprendí que todo aquello no era más que cadenas que impedían vivir con libertad, sí, ahora era esclavo de un néctar diabólico; la nicotina.
Ella no estaba dispuesta a dejarse vencer con la facilidad que se doblegan las minucias, los quehaceres diarios, o como las resoluciones de los pequeños conflictos. Ella era uno de los enemigos más terribles con los que me quedaba por lidiar. Era incluso tan fuerte que, tras vivir a mi lado durante dos años, todavía no lo reconocía, qué contenía, qué me deparaba… ¿Cómo se debe luchar contra algo desconocido? Es así como se puede ejercer mayor influencia sobre las personas, sí, así como él lo hace, con sigilo y con la lentitud de los grandes maestros. Es, pues, el majestuoso rey del engaño.
¿Además, tan malo es? A mis 22 años de edad no noto ningún efecto palpable. Y pensando… el frutero de la esquina de al lado que lleva pies descalzos como las antiguas costumbres, fumará tres paquetes diarios y rondará los 90 años. Y si no, de algo hay que morir, y como esto es una muerte lenta, una de esas que llegan cuando ya te olvidaste de ella… en fin, pero por qué me pregunto y pienso todo esto.
Cuatro años después, el terrible villano comenzó a hacer efecto, a ser visible… a mis 26 años, y tras dejar atrás el mundo paterno y familiar, debía considerar todo tipo de gastos para llegar a final de mes en el estado del bienestar. Qué esto del bienestar debe ser para los elegidos, los “grandes” que describía con anterioridad.
¿Qué sentido tiene pagar por algo que cualquier sensato del mundo de la medicina me recomienda dejar antes de que sea demasiado tarde? Puede que tengan razón y sean estas palabras que pronunció un discurso del típico adicto; yo controlo, ya lo dejare más adelante, ahora no es el momento… Es cierto, cuando es ese momento ideal, ahora no porque tal vez cambio de trabajo, después tampoco, porque no sé qué va a pasar con aquello… o fin de año es un buen día acaso…
Me parece que ya he descubierto algo, jamás llegara ese gran día, el día ideal donde todo resultará fácil. Lo fácil no existe salvo en Tele 5, allí todo lo que se hace y promueve no es más que la destrucción de lo sublime, de la cultura y de lo mundano, de los valores y morales de gentes piadosas que confió que queden en segundo término. Seguro que algo también tienen que ver con el consumo de esta droga legal. Si no, por qué veo la serie Merlí y fuman algunos de sus protagonistas, que son ideales para muchos jóvenes de hoy en día… ¿Qué es lo que encierra todo esto?
La verdad es que estoy harto, pierdo el tiempo pensando en el tabaco, en cómo ir a comprarlo, en subministrarlo de forma que no me quede sin él, que horror sería hallarme solo ante la oscura noche, donde la clausura de todo impidiera el recuentro con mi diabólico amor, aquel que te intoxica y mata lentamente pero sin avisarte demasiado.
Es así, como los traiciones, los chivatos, sí, aquellos que todos odian pero que existen. Porqué de todo hay en esta vida. Para mí, por suerte, no es demasiado tarde. Ahora lo veo todo más claro, no era cuestión de poco o mucho, de qué edad tienes o de dónde eres, había que dejar el veneno. Rápido, cuanto antes mejor para no ser intoxicado de forma definitiva, a mí me ha perdonado un año y pienso vivirlo como si fuera el último. Tantas veces escuché esa frase pero ahora es literal, un año, a mis 27 años, sin hijos, sin novia y sin vida y, lo peor de todo, sin esperanza ya que no queda nada para mí. Eso es lo que me viene a la cabeza, pensamientos espeluznantes tras un año sin ella. Se trata de un amor que es solo físico, superficial, no hay corazón en ello, hay todo lo negro que desprende por sus poros, te ha consumido, te ha desgastado y por eso ahora te sientes tan débil ante él. Yo lo he vencido, tú también puedes hacerlo, pero no esperes a que sea demasiado tarde, puede que te venza en la batalla de la vida, donde todos perdemos, incluso los que más queremos. Todo motivo es bueno para ganar lo que algunos no entienden y en lo que algunos entendemos poco pero al menos reconocemos algo.

Xavier Ceballos Romero

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