Mi experiencia con el tabaco. Por ABA

“Bueno, mi infancia fue bastante bonita y alegre, hasta que cumplí los 15 años, en que empecé a salir con amigos y amigas. Eran los tiempos de los guateques. Ahí empezaron mis primeros cigarrillos. Sólo eran al principio por aparentar, como ellos lo hacían, pues yo también. Ellos decían que había que hacerlo, que los hombres lo hacen, y así para hacernos los machitos con las chicas, pues ala, a fumar. Más adelante pasé poco a poco al alcohol y a los 17 o 18 ya empecé a conocer el cannabis y así pasé hasta que cumplí los 20. Entonces conocí a una chica, salimos un tiempo y nos casamos. Dejé el cannabis.

Todo iba de maravilla y era muy feliz en mi matrimonio y nació una niña. Al cabo de un año mi matrimonio acabó muy mal y se rompió.

Nos separamos y nos divorciamos, después de unos meses de malos tragos que pasé, no lo pude superar y me refugié en el cannabis y el alcohol, y poco a poco y sin darme cuenta también acabé enganchado a la heroína. Estuve enganchado unos 8 ó 9 años a la heroína inyectable nada menos, es decir, tabaco, alcohol, heroína y también cocaína ¡¡ Un buen cóctel!

Para haberme muerto. Como podéis suponer, tuve muchos problemas, robos, detenciones, cárcel, problemas familiares, personales, de salud. Lo perdí todo, la familia, el trabajo, la salud. Todo lo bueno que tenía lo perdí en un abrir y cerrar de ojos. Tuve que ingresar en muchos centros de desintoxicación. No me sirvieron de mucho. Un buen día conocí a una mujer. Primero mantuvimos una relación de amigos, unos meses más tarde salimos juntos y a partir de ahí le conté toda mi vida anterior. Se quedó muy sorprendida de oir lo que le estaba contando. Ella me miró y me dijo que me quería y que me iba a ayudar. Así lo hizo, me ayudó y de eso ya hace 17 años y sigue ayudándome.

Yo a esta mujer la quiero más que a mi vida, e incluso le debo la vida, ya que me salvó de la muerte. Si no fuera por ella no estaría aquí. Pero después de salir de todas estas drogas, me quedaba el tabaco que me estaba haciendo también mucho daño, ya que hasta que dejé de fumar hace tres años, mi vida se reducía a estar sentado en un sofá, fumando tres paquetes de cigarrillos al día. Cada vez que pienso, que no podía ni siquiera jugar con mis nietos porque me asfixiaba, me cansaba mucho y no podía ni dar unos pocos pasos sin ahogarme.

Ahora puedo hacer de todo, sin problemas. Mis nietos son muy felices porque su abuelo ya puede jugar con ellos. Y yo, imaginaos, soy el hombre más feliz del mundo, porque puedo correr y jugar con ellos. Os podía decir más, pero creo que no hace falta. Para deciros que todas las drogas matan, a la corta o a la larga. Por eso, os digo que antes de que suceda  eso, pedir ayuda tanto a la familia como a un profesional.

Dejar el tabaco es lo mejor que me ha podido pasar, por eso le doy las gracias al equipo médico y de enfermería de Preventiva del Vall d’Hebron que me han ayudado mucho. Gracias y un saludo”.

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